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El Colegio profesional condena enérgicamente las estafas inmobiliarias acontecidas en Alicante y recuerda que la inscripción en el registro oficial es una garantía para el consumidor y, por supuesto, la colegiación o pertenencia a una asociación inmobiliaria que vele por la seguridad jurídica.

A raíz de una reciente operación policial contra unas estafas inmobiliarias en la provincia, el Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (COAPI) de Alicante reafirma su compromiso con la protección del consumidor. Para la institución, que aclara que estos sucesos son “estrictamente excepcionales y no representan la realidad de un sector profesional y serio”, su aparición subraya la importancia de contar siempre con un respaldo especializado.

Desde el Colegio se insiste en que la herramienta más eficaz para evitar cualquier irregularidad es asegurarse siempre de que quien gestiona la operación forme parte del RAICV (Registro de Agentes de Intermediación Inmobiliaria de la Comunidad Valenciana). Estar inscrito en este registro oficial no es una opción, sino una obligación legal en la Comunidad Valencia que garantiza que el profesional dispone de los seguros de caución y de responsabilidad civil necesarios para proteger el dinero y los intereses del cliente en todo momento así como la formación necesaria.

“La seguridad jurídica no es un trámite, es un derecho del consumidor”, señala Marifé Esteso, presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Alicante. Esteso recuerda que un agente colegiado y registrado aporta una transparencia total en la verificación de la propiedad, la situación urbanística y la redacción de contratos, eliminando los riesgos de indefensión que pueden darse al operar con intermediarios sin garantías. Así mismo el Colegio gestiona la Asociación de agentes inmobiliarios, Apial, que garantiza igualmente el cumplimiento de estas exigencias legales en la Comunidad Valenciana.

A partir de este respaldo profesional, el Colegio de API de Alicante recomienda realizar siempre una verificación registral mediante una nota simple actualizada para confirmar la titularidad y la ausencia de cargas, así como solicitar certificaciones de deuda de IBI y comunidad, validar la situación urbanística en el Ayuntamiento y, sobre todo, no entregar jamás cantidades a cuenta sin un contrato de arras supervisado por un agente colegiado que evite cláusulas abusivas y garantice que todo el proceso salga bien.

En definitiva, en un mercado tan activo como el alicantino, el sello de un API colegiado y de un asociado APIAL y la inscripción en el RAICV se consolidan como los únicos pilares que aseguran que una de las inversiones más importantes en la vida de una persona se realice con éxito y absoluta tranquilidad.